López, el testigo desaparecido. Jorge Julio López, el dos veces desaparecido. Jorge Julio López, el testigo doble. El verdadero testigo. Entre el 27 de octubre de 1976 y el 25 de junio de 1979 López permaneció oculto, clandestinamente detenido, desaparecido. Acopió marcas del horror en su memoria y su testimonio permitió condenar a prisión perpetua al represor Miguel Etchecolatz el 19 de septiembre de 2006. Sin embargo, no pudo presenciar la condena, ni llegó para la lectura de los alegatos, el 18 de septiembre de 2006 López vuelve a desaparecer convirtiéndose en testigo del siniestro accionar de un pasado que retorna trágicamente. Una silla vacía se torna signo de López, el testigo ausente y su propia ausencia se convierte en testimonio.