En sus Escritos sobre arte argentino Raúl Santana da cuenta del vínculo entre los artistas y las sombras. No hablamos aquí de las sombras ilusorias que proyectan, en la representación, los volúmenes de los cuerpos. Sino de las sombras de los intersticios existentes en el relato del arte contemporáneo, de los vacíos de sentido, de los conflictos de un mundo irreconciliado.El libro irá tras la insistencia de desarmar las imágenes establecidas de la realidad para complejizarla, problematizarla, exponerla con sus luces y sus sombras, a partir de su materialidad y sus restos, sus llenos y sus vacíos.

Un conjunto de escrituras arriesga un posible recorrido entre nombres propios de artistas que pertenecen al entramado de la plástica local, en las que Santana indaga las gramáticas y procedimientos de cada autor en la búsqueda y creación de otras formas y modos posibles. Al develar estos modos particulares del decir, en el universo de las imágenes, Santana deja expreso desde su lenguaje, el de la palabra, su empatía con cada artista. Las primeras líneas del prólogo, a cargo de Daniel Santoro, exponen el lazo de amistad que recorre todo el libro y la “generosidad simbólica” con la que Santana expresa su juicio. Empatía y generosidad hacen de cada texto un tejido poético en donde la palabra y la imagen se retroalimentan. Las formas que fascinan los ojos del escritor habilitan un discurso afín. En cada escrito las frases son como pinceladas, un gesto de agradecimiento, una condensación de sentido que lleva la impronta del autor de referencia. Santana se detiene en la construcción de los universos imaginarios y los describe desde su propia gramática. La visualidad y la materialidad adquieren de nuevo cuerpo en la palabra. Además de discurrir sobre las imágenes, metaforiza y juega con el lenguaje para generarlas. En su decir hace visible aquello que la obra calla y a la vez, la problemática misma de la traducción.

A partir de una anécdota personal, un testimonio, el contexto de una muestra particular o el comentario directo de una obra, Santana delinea en trazos concisos la poética de los pintores al tiempo que los entrama en el relato de la contemporaneidad. Así por ejemplo, de Gorriarena destacará la creación de ficciones con distinto grado de aparición y desaparición del referente. Allí dirá que la saga de la pintura se trata de la búsqueda de la sombra, de crear la ilusión de volumen o de alejarse de ésta para darle lugar a la materia y situará a Gorri más allá de esta búsqueda, en el camino crítico entre la figuración y la abstracción. Hará referencia a las potentes imágenes de Daniel Santoro, en las que confluye la iconografía peronista con la cábala y los elementos míticos. A la poderosa visualidad que construye Alonso en sus ilustraciones para La vuelta del Malón de Prado. En cómo esas imágenes/ interpretaciones hacen visibles las resonancias de las palabras. En el escrito llamado Otra figuración: un hito de la pintura argentina inquirirá en cómo Deira, Maccio, Noe y De la Vega representan la figura de otro modo, cómo crean a partir del caos, recuperan lo gestual de la pintura y cómo hacen convivir distintas realidades en un mismo espacio. De Antonio Seguí señalará la dialéctica entre lo rural y lo urbano y el recurso del humor en la configuración del hombre anónimo transeúnte de las ciudades. De Lucrecia Orloff destacará su trabajo basado en la incidencia de la luz sobre los objetos y en la creación de un clima metafísico y una imaginería propia, a partir de lo contingente, la esencia de la naturaleza revelada en su tránsito. Y así los nombres y los trazos proliferan a lo largo del libro.

Publicado por Editorial Caterva, Escritos sobre arte argentino indaga no sólo en la obra de estos artistas y muchos otros, sino en la pregunta acerca del qué decir de las imágenes. ¿Cómo darle concepto a la figura y figura al concepto? ¿Qué nuevas formas se crean a partir del caos, a partir del vacío? ¿Cómo recuperar lo contingente, el error? ¿Cómo irrumpir en lo establecido, trocarlo, dejar huella? ¿Cómo figurar y desfigurar? ¿Cómo escribir sobre estos gestos o cómo guiar en la pregunta? Acecha constantemente la necesidad de dar cuenta de la experiencia contemporánea y de erigir sobre ella mundos imaginarios. El libro mismo se vuelve a su vez objeto de la pintura. Un decir poético y político sobre lo que se ve con sus luces y sus sombras.