Los sonidos del pueblo, de su momento insurrecto, transformador, son los sonidos del fantasma de lo soberano, del anhelo de una vida en común, que vuelve, retorna, siempre acosado por los tintineos de una luminaria que nos constituye al tiempo que horada. Fango sonoro/visual patriótico que hace sobrevivir la pregunta crucial: donde está el pueblo, si no es este, o esto, o aquello.
Sebastian Russo

Video de Tomás Kogan