Una aglomeración imposible y necesaria. Un rostro sin rostro. En un rostro, el rostro. Una condensación litúrgica, afectiva, afectante. Una totalidad artificiosa. El modo de la salvación. Un tono. El horizonte // El pueblo es ilegible, lo único a leer. A imaginar. Beber. En un grupo de luciérnagas, en un cúmulo de restos, en una voz sin rostro. Rumores de orquesta. Fin de fiesta. En la sangre derramada y el amanecer panadero. El pueblo ha muerto. Que viva el pueblo.

Por Antonella Casanova y Sebastian Russo